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escribir

Qué difícil es volver a escribir. Parece fácil, pero no lo es. Al menos para mí. La página en blanco siempre depara sorpresas. Comienzas teniendo alguna idea en la cabeza, pero jamás sabes cómo acabará la cosa… Ni si podrás volver a escribir.

He decidido empezar con este nuevo blog. Volver a escribir… A plasmar todas mis inquietudes, mis pensamientos, mis reflexiones. No espero que nadie lo lea. O que todo el mundo lo lea. Más bien lo hago porque esta es mi terapia. Mi terapia fértil. El poder plasmar y «lanzar» al Universo lo que soy.

Últimamente ando inquieta. Sin saber muy bien quién soy, hacia dónde voy. O siquiera si voy hacia algún lugar. Mi mente está dispersa. Me siento paralizada. Llena de una enorme cantidad de emociones que no sé ni de dónde vienen, ni a dónde quieren ir a parar. Frustración, parálisis, cansancio, agresividad, apatía, tristeza…

Puede que sea el eclipse lunar. Que me tiene como pollo sin cabeza. O quizá no haya ninguna explicación. Puede que esa sea yo. Esa yo que no me gusta. Que no me gusta que acompañe. Que preferiría verla desintegrada.

¿Qué raros seríamos si solo fuésemos lo «bueno», lo «aceptable»? Todos asumimos que en gran parte somos un Dr. Jeckyill y Mr. Hyde. Pero qué poco nos gusta que nos vean cómo somos en realidad. Mostrándonos en todo nuestro esplendor.

En estas etapas en las que lo «bueno» brilla por su ausencia, me canso rápidamente de mí misma. Me agoto. No quiero «verme» ni un minuto más. ¡Qué vuelta ya mi otra yo! La que siempre sonríe, la que está siempre de buen humor, la que tiene cara adorable, acogedora, que nunca se queja, ni grita ni se enfada…

Ahora me parece que esa otra yo se ha marchado, tal vez para siempre. Era muy difícil mantenerme escondida durante toda una vida. Y ahora que empiezo a verme de verdad, mi yo real, no sé si me gusta. No sé si lo quiero. ¡Es una mierda ser real!

Y aún siendo una mierda, es lo que hay. Ya no hay vuelta a atrás. Tendré que aguantar mis caras largas por un tiempo. Los que me rodean tendrán que aguantarme, y quererme… Si saben lo que les conviene.

Ahora siento que sólo se necesita amor para que lo «bueno» surja. Toda la vida intentando tapar lo «malo», aplastándolo hacia el fondo de mi ser. Sin darme cuenta de lo equivocada que estaba. No hay que dejar morir de hambre a todo lo que no nos gusta. Sin ello también morimos. Sino alimentar lo que sí nos hace mejor persona. Lo que nos conecta con nosotros mismos. Lo que nos hace brillar…


Fotografía: Rawpixel

CategoryPsicología
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