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Cuando no hay seguridad en el cuerpo del otro

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Este es el tremendo legado del TRAUMA RELACIONAL. No podemos sentirnos seguros en relación con otras personas. Nuestro cuerpo se siente EN PELIGRO con el “cuerpo” de otra persona.

Al sufrir un evento traumático, pueden ocurrir varias cosas.

  1. Que inmediatamente después nuestros cuidadores nos regulen (COREGULACIÓN) permitiendo al niño “metabolizar” el trauma.
  2. Que no se de esa regulación inmediata, pero que ocurra después (REPARACIÓN), permitiendo también que el niño pueda digerir lo ocurrido.
  3. Que nunca ocurra esa regulación con otras personas. El niño no podrá corregular con otros ni autoregularse.

En la situación 3 hablamos de TRAUMA RELACIONAL. Independientemente del evento traumático, ha habido también un trauma relacional. El niño no ha recibido apoyo, sostén, escucha, cuidados. El niño concluye que ESTÁ SOLO.

También puede darse que el mismo evento traumático tenga un significado relacional. Abusos, falta de cuidados, negligencia, abandono… También será un TRAUMA RELACIONAL y el niño aprenderá la misma lección. “Las relaciones son peligrosas. ESTOY SOLO”.

Cuando ha habido trauma relacional en la infancia las relaciones serán complicadas para la persona.

Estas pivotarán sobre dos polos. O “voy a lo mío” y no quiero depender ni confiar en nadie (APEGO EVITATIVO). O me vuelvo super dependiente (APEGO ANSIOSO).

Esto ocurre porque en la infancia el niño no obtuvo la regulación que necesitaba de sus cuidadores. Somáticamente, el cuerpo del niño nunca tuvo la experiencia de seguridad e intimidad con otro “cuerpo”.

De adultos, no seremos capaces de sentirnos seguros en la intimidad, en la conexión profunda con el otro. Cuando percibamos cualquier atisbo de intimidad, nuestro cuerpo se activará, se pondrá en alerta y en total tensión. Saltan las alarmas porque la intimidad es un peligro.

Poco a poco, a través del trabajo con el cuerpo, podremos aprender a regularlos con el otro. A confiar en el otro y en nosotros mismos. A dar espacio para sentir todo el miedo que se quedó estancado en el cuerpo porque nadie nos ayudó a regularnos. Poco a poco, muy poco a poco, nuestro cuerpo aprenderá a sentirse seguro.

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