infertilidad

Cuando comencé el tratamiento de fertilidad me hicieron un montón de pruebas. Los primeros meses fueron pruebas y más pruebas. Pruebas «físicas», claro… Y a pesar de todas las pruebas que me hicieron el diagnóstico fue este: «Infertilidad de origen desconocido».

Una doctora me dijo que no era que no hubiese una causa física, era que no se podía detectar con los medios de los que disponemos ahora. Así que los médicos no abordan un posible origen «emocional». Si no encontramos algo físico, es que no tenemos la capacidad técnica para encontrarlo, no que no exista.

Durante esos meses me pareció extraño que nadie me dijera nada sobre un posible origen «psicológico», o que me dieran algún tipo de acompañamiento de este tipo. Luego pensé, «bien, será porque es la Seguridad Social». Pero qué va… Estuve investigando y no todas las clínicas privadas incluyen servicios psicológicos. Más bien pocas.

En mi experiencia, y después de todo lo que investigué… Es más bien al contrario. Toda causa de infertilidad está originado en uno u otro grado a nivel psicológico y emocional.

Origen psicológico de la infertilidad

Gracias a Dios, cuando me enfrenté al tratamiento de fertilidad yo estaba haciendo la formación en Psicoterapia Gestalt. Y durante los cuatro años de formación tienes que hacer terapia individual, así que yo estaba servida por partida doble. Con la formación (terapia grupal) y con mi terapeuta (terapia individual).

Cada prueba, cada tratamiento, cada pinchazo, cada inseminación… yo lo viví y lo compartí en mi terapia. Y fui pelando capas de mí misma y descubriendo el origen de mi incapacidad para quedarme embarazada. No puedo estar más agradecida a mi terapueta y a mis compañeros por acompañarme en este viaje.

Nuestro cerebro trabaja en más de un 90% a nivel inconsciente. Nos dirigen un montón de creencias, prejuicios, herencias, miedos… y ni siquiera somos mínimamente conscientes de ello. Así que debemos aceptar que nuestro inconsciente dirige nuestra vida. Y nosotros lo único que podemos hacer es «hacer consciente lo inconsciente». Poner luz en la oscuridad.

Origen familiar

A este nivel hay muchos elementos que debemos tener en cuenta. Y para ello hay que trabajar con el árbol genealógico de la familia. Hay muchos elementos que pueden estar interviniendo en nuestra incapacidad para ser padres:  Abortos, violaciones, embarazos difíciles, enfermedades, falta de dinero, infidelidades…

Origen personal

En este caso nos centramos en nosotros. Y hay muchos elementos a tener en cuenta:

  • ¿Realmente quieres ser mamá?
  • ¿Fuimos un bebé deseado?
  • ¿Nacimos niña cuando nuestros padres querían un niño? (o al revés)
  • ¿Sentimos miedo de ser mujer? (Por vivencias de malos tratos, violaciones…)
  • ¿Qué esperan los abuelos de ese bebé?
  • ¿Tuviste experiencias traumáticas en la infancia?
  • Etc.

Hay muchos otros caminos que se deben explorar cuando un bebé no llega. Porque con un 100% de probabilidades el origen de tu infertilidad, aún cuando hay causas físicas, está también en tu «inconsciente».

Mi experiencia

Mi experiencia me he mostrado que así es. Que en mi caso la causa era emocional. Y no había una sola razón. Durante el año y medio de los tratamientos de fertilidad, en mi propia terapia descubrí muchas «causas» que me estaban impidiendo ser mamá.

Por nombrar alguna de ellas, descubrí que aunque «conscientemente» quería ser mamá, más profundamente, a nivel inconsciente…:

  • No quería traer al mundo a un bebé que pudiera vivir lo que yo viví de niña. Con 8 años mi padre murió atropellado por un coche cuando íbamos a cruzar un paso de cebra.
  • No quería traer al mundo a un bebé con una madre como la que yo tuve de niña (la madre que yo interiorice psicológicamente).
  • No quería convertir mi vida en un sacrificio imposible de sobrellevar. Lo que yo recuerdo de mi madre era decirnos todo lo que tuvo que sacrificar por nosotras.
  • No quería que mi hijo me impidiera «vivir». (Por la causa anterior).
  • Sentía que no me lo merecía. Que las cosas buenas no eran para mí. Que no se cumpliría mi deseo.

Esto es sólo una muestra de todo lo que fui «sacando» fuera de mí durante casi dos años. Cosas que no sabía a nivel consciente, pero que estaban dirigiendo mi vida.

En la tercera inseminación que me hice me quedé embaraza. Yo ya sabía que esa era la «buena», porque lo había trabajado mucho en terapia. Y ya era plenamente consciente de mi deseo de ser mamá. Ya había hecho conscientes todas las «zancadillas» que me estaba poniendo. Ya me creía que yo lo merecía, que era suficientemente buena.

Así que os invito a que por lo menos empecéis a considerar la posibilidad de trabajar esa «infertilidad» no sólo a nivel físico, a través de los tratamientos de fertilidad, sino también a nivel psicológico y emocional.

Muchas veces empezar una terapia puede asustar, porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Pero la mayor parte de las veces el monstruo es mucho más grande en nuestra imaginación, que como es en realidad. Una vez que tienes el valor de mirar en el fondo de tu corazón, descubrirás que lo único que tienes que hacer es volver a casa.

Fotografía: Anthony Tran

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