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¿Es que sólo hay fases para «salir» del confinamiento por la crisis de Coronavirus? Pues va a ser que no… También vamos a pasar por diferentes fases psicológicas durante estos meses. En un post anterior sobre el Coronavirus ya os conté lo que yo estoy haciendo para tratar de poner esta situación a mi favor. En este os cuento cómo vamos pasando de un estado psicológico a otro según pasan las semanas.

Seguro que leyendo este texto os vais a sentir más que identificados. Hace unos días el gran gestaltista Francis Elizalde lo publicó en Facebook y mientras lo leía no sabía si reír o llorar. Así que aquí os copio su texto tal cual, y luego os cuento cómo han sido las cuatro etapas para mí 😉

Las cuatro fases (Coronavirus)

Copio este texto que el gran gestaltista Francis Elizalde publicó hace unos días en su muro de Facebook:

PLAGIANDO A FRITZ PERLS

«En estos momentos en Estado de Alarma la respuesta individual es, obviamente, tan variada como el número de personas. No obstante, se evidencian a través de comportamientos sociales las capas mediante las cuales la persona se escuda neuróticamente.

Primero están los Clichés, la capa más superficial, tejida de conversaciones y gestos repetidos mil y una veces y que es la más lejana a la sensación de sí mismo. Se ve muy bien la semana y los días de antes de la ascensión de la curva de muertes y del confinamiento.

Viene después una capa que se refiere a los Roles, al personaje que creemos que somos, pero de verdad, al que mostramos -solo- cuando es preciso. Son estrategias más profundas, y componen el estrato del “como si”. Aparece durante las tres primeras semanas de confinamiento: Madurez, solidaridad, libre aceptación de condiciones exigentes, alivio por el bajón de contaminación, respeto entre rivales políticos, “como si” fuéramos personas maduras y conscientes, capaces de dar en cualquier circunstancia una respuesta responsable, de manera que ni yo mismo percibo la inseguridad y vulnerabilidad que sigue estando más al fondo.

Si se mantienen suficiente tiempo las condiciones excepcionales, las fuerzas merman y esa capa de roles se va aflojando y agrietando e insensiblemente se llega a un Impasse. Aquí al dejar su rol de lado, el sujeto ya no sabe quién es. Es entonces cuando generalmente vienen las crisis porque ni nos soluciona la vida el rol ni sabemos “vivir sin él”. A partir de la cuarta semana de confinamiento. Emociones cambiantes, aparición de sentimientos aparcados en las fases anteriores -miedo, enojo, ira, hiperpreocupación… Al mismo tiempo comienzan a generalizarse las protestas: fin de la tregua entre políticos, esbozos de teorías conspiranóicas, se desvanece el anterior espejismo.

Llamo «Estrato de Implosión» a la cuarta capa, que madura a partir de la 5ª semana. Desorden, egoismo «tú no eres nadie para decirme que… «, aglomeración emocional con momentos de picos altos y bajos, stress, dificultad para el descanso, persecución obsesiva de enemigos causantes de esto «Los p… chinos», «los p… yankees», «los p… rusos», la Iglesia, el Gobierno y el vecindario. Las energías, desordenadas, pugnan por mostrarse hacia la rebeldía extrema -correr, beber… – pero se ven en choque con terrores de la misma intensidad. Los augurios y las perspectivas, que se venían volviendo catastróficos, se desmadran, se amplían -«nada será igual, nuestras relaciones imposibles, vacunación obligatoria con materiales venenosos a cuenta del ejército»…

En cuanto a la quinta capa neurótica observable en estos tiempos de pandemia, ya se la expondré cuando haya sucedido».

Fitz Pels: Decimoprimera Conferencia, Mendigorría, Abril de 2020-

Las cuatro fases del confinamiento por Coronavirus para mí:

Primera fase: Clichés

Para mí esta fase estuvo llena de sobreinformación. Me duró muy poco, como mucho una semana. Sólo miraba las noticias y en general me dejé llevar por el miedo y la ansiedad por el futuro incierto. Esta fue la semana de hacer una compra compulsiva, incluyendo paquetes de papel higiénico 😉

En esta fase me «manejaba» el miedo.

Segunda fase: Roles

Para mí esta fase fue tal cual la cuenta Francis. El «como si». Me volví la persona que cumplía todas las reglas. «Como si» fuese una ciudada totalmente responsable y «centrada».

En realidad, usé todos los argumentos sobre los que él reflexiona. Qué alivio para el planeta, qué bien que no hay contaminación, qué bien que no vamos a consumir como locos, qué bien que vamos a poder conectar con la familia, qué bien que podremos aprender mucho de esta situación, etc, etc, etc.

En esta fase todo parece tan «ideal» que ciertamente no sentía esa inseguridad que había más al fondo. Cumplía las reglas, salía solo una vez por semana, aplaudía a las 20.00 en el balcón, repetía el mantra «todo va a salir bien», confiaba en las políticas de ayuda… Fueron 3 semanas de aparente tranquilidad.

En esta fase me «manejaba» una insensibilización disfrazada de calma.

Tercera fase: Impasse

Pero ay madre!! En este caso podemos decir que detrás de la calma siempre llega la tormenta. No podría decir cuáles fueron las causas, pero como dice Francis: «las fuerzas merman y esa capa de roles se va aflojando y agrietando e insensiblemente se llega a un Impasse. Aquí al dejar su rol de lado, el sujeto ya no sabe quién es. Es entonces cuando generalmente vienen las crisis porque ni nos soluciona la vida el rol ni sabemos “vivir sin él”.

En esta fase volvió a aflorar en mí la inseguridad, la vulnerabilidad, el miedo… El miedo a no tener trabajo, a no tener ingresos… De hecho, en esta fase empecé a buscar trabajo y a mandar mi CV de forma totalmente compulsiva a toda oferta que se me cruzaba por delante. Evidentemente no me han llamado de ningún sitio 😉

Mucho miedo, enfado, críticas, fakes news…

Podría decir que en esta fase me «manejaba» la inseguridad.

Cuarta fase: Implosión

Esta fase de Implosión (la actual) para mi está caracterizada por el enfado. No tanto contra el Gobierno o los «yankees», sino más bien por mis vecinos. Me he sentido  muy enfada y atacada por todo el que se saltaba las reglas. Cada vez que iba a hacer la compra volvía enrabietada por toda la gente que había visto con niños, en grupos, en familia, sin guantes…

También me siento identificada con eso que dice de las «energías descontroladas». De hecho, después de 20 meses de maternidad y lactancia, ha sido la primera vez que he vuelto a beber alcohol. Tenía la sensación de… «de perdidos al río».

Por supuesto, en esta fase he estado más inestable. Con más cambios de humor, me he enfadado más,

Podría decir que en esta fase me «manejaba» la rabia.

Pronto os contaré cómo vamos evolucionando 😉

Fotografía: Priscilla Du Preesz

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